Impresión


Es de noche otra vez. De esas noches que no necesitan reloj, que no necesitan que el tiempo se apresure en terminarlas. Como cada tanto me pasa, me desvelo completamente. Afortunadamente no hace calor, es una noche de viento y una tormenta que de a ratos deja escuchar poco más que algunas gotas. Sobre todo hay viento, se siente en las hojas de los árboles y casi en los pelos de los gatos que buscan aparearse. Los gatos son raros. Son impenetrables, sus ojos no ceden y pueden inquietar al más presumido de los humanos.


Es algo de lo que no he podido escapar, del encanto y la magia de su mirada, de esos ojos que parecen cavar tan profundo, abrirse camino en uno, descubrirnos y sabernos. No creo que seamos un secreto para ellos.


Será por eso que todos y cada uno de ellos prefiere alejarse. Los que no se alejan ya nos han dispuesto a su antojo.


Un gato no le teme a la persona que puede controlar, en su vida no hay sociedades y no hay arreglos para nosotros.


Puedo decir que jamás he podido interpretar qué mira, o si quiera por qué me está mirando, ¿Realmente ha podido abrirse paso dentro de mí?, ¿Robarme?. Tal vez sea paranoico pensar que ese animal vive dentro mío, cada vez que entró dejó su rastro, pero yo también vivo dentro de él, y probablemente sea el único lugar donde realmente viva, en el interior del animal que pudo encontrarme, que aprendió lo que yo no aprendí de mí.


El humano no es bueno para nada, el humano sólo se aferra a una cosa, a subsistir, y cuando nos sentimos presa corremos, cuando nos sentimos presa buscamos una salida, un refugio o algo que nos mantenga interminablemente humanos y vivos. Aprender de los animales es diferente.


Pensar que el misterio que encierra ese animal es a mí mismo, y que su mirada tal vez sea mi mirada, y que todo lo mío lo conozca y lo contenga, jamás lo convertirá en el arma para la inmortalidad, sino solamente en la guía de nuestras vidas.


Quizá esté amaneciendo, no lo sé, aquí todo está cerrado. Aquí hay soledad, una soledad que no golpea ni entristece, es calma.

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